Al menos 36 personas murieron, entre ellas 9 periodistas y 11 niños, por un triple atentado en Afganistán. 50 habrían resultado heridas.

El primer ataque fue perpetrado en el centro de Kabul, la capital afgana, cerca de la sede de la OTAN y de ONGs internacionales; allí un suicida se inmoló en una moto.

El segundo ataque, en el que murieron 9 periodistas, se presentó el mismo lugar, los comunicadores habían llegado al sitio para cubrir los hechos sin saber que un segundo suicida se haría pasar por un camarógrafo para luego inmolarse.

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El tercer atentado terrorista se presentó en la provincia de Kandahar, al sur del país, cuando un convoy de la OTAN, ubicado cerca de una mezquita en la que estaban niños reunidos, fue atacado. 11 menores perdieron la vida y varios militares resultaron heridos.

A través de su agencia de noticias Amaq, el Estado Islámico se atribuyó los dos primeros ataques. Por su parte, Antonio Guterres, secretario general de la ONU condenó los hechos.