Casi la tercera parte de koalas en el estado de Nueva Gales, Australia, ha muerto

Redacción Digital - EFE - 7 de enero del 2020 8:57 pm

Casi la tercera parte de la población de koalas en el estado de Nueva Gales del Sur, Australia, ha muerto a raíz de los fuertes incendios que afectan al país, donde casi medio billón de animales han sido calcinados por el fuego.

Los bomberos en Australia aprovecharon este martes la bajada de las temperaturas para reforzar las defensas ante los casi 200 incendios que arden en el sureste del país, tras un inicio de año «catastrófico» que ha disparado el coste de los daños hasta los 700 millones AUD (485 millones de dólares estadounidenses).

El servicio meteorológico australiano prevé que las lluvias y las temperaturas más moderadas, de hasta 20 grados por debajo de las registradas en la crítica jornada del sábado, se mantengan hasta al viernes, cuando se espera que las condiciones empeoren con los termómetros de nuevo por encima de los 40.

El Servicio Rural de los Bomberos de Nueva Gales del Sur, el estado más afectado por los incendios, destacó el «alivio psicológico y emocional» que la mejora de la climatología ha supuesto para su personal desplegado sobre el terreno, donde siguen activos unos 130 focos.

El comisionado del cuerpo, Shane Fitzsimmons, indicó que unos 2.600 efectivos trabajaron el martes para crear y consolidar líneas de contención que eviten el avance de las llamas, en especial hacia zonas habitadas.

«Intentamos poner bajo control tantos fuegos como podemos pero sobre todo buscamos reforzar las defensas para limitar (…) el daño potencial y el rebrote de estos fuegos en los próximos días», dijo el comisionado a la cadena ABC.

Fritzsimmons lo mencionó antes de acudir al funeral en Sídney de uno de los voluntarios fallecidos a finales de año en Nueva Gales del Sur, donde se han registrado 20 de los 25 muertos causados por el fuego desde el inicio de la temporada en septiembre.

En el estado de Victoria, donde el sábado se declararon «condiciones catastróficas», el máximo nivel de alerta por incendios, la lluvia ayudó a «calmar el comportamiento del fuego y parar su progresión», según el jefe de la autoridad estatal de los bomberos, Gavin Freeman, que señaló que se han creado unos 1.500 kilómetros de cortafuegos.

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