La caza furtiva y la pérdida de hábitat siguen siendo una gran amenaza para los 415.000 elefantes que quedan en África, advirtió hoy el Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente.

«A principios del siglo XX, había 10 millones de elefantes en África», recordó hoy el PNUMA, con sede en Nairobi, en un comunicado difundido con motivo de la celebración del Día Mundial del Elefante.

El PNUMA incidió que este día busca honrar a estos «animales icónicos para crear conciencia sobre las amenazas críticas que enfrentan» y «apoyar soluciones que ayudarán a asegurar su supervivencia».

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) considera a estos paquidermos como vulnerables a la extinción.

El tráfico ilícito de marfil, que tienen como destino países asiáticos como China, Tailandia o Vietnam, supone una importante preocupación en África.

Las mafias asiáticas compran los cuernos a los cazadores furtivos para venderlos a un precio muy elevado, donde elaboran con ellos pócimas supuestamente curativas o afrodisíacos populares.

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2020, un año difícil

La Fundación de la Iniciativa para la Protección del Elefante (EPI, en sus siglas en inglés), indicó que 2020 está siendo «un año difícil» para los paquidermos por la pandemia de COVID-19.

«En toda África nos enfrentamos a enormes desafíos. Debido a la COVID-19 ha habido un colapso en el turismo y se ha incrementado la competencia entre humanos y elefantes por la tierra», afirmó en un comunicado EPI.

Según la Fundación de la Vida Silvestre Africana (AWF, en sus siglas inglesas), «el aumento de la caza furtiva en Uganda es un buen ejemplo» de esa situación, pues entre febrero y junio las autoridades registraron allí «367 casos de caza furtiva», más del doble de los 163 casos contados durante un período similar en 2019.