Chile expulsó a un grupo de 138 migrantes irregulares colombianos y venezolanos que se encontraban varados en la frontera norte con Bolivia.

«Estamos en presencia del primer vuelo que sale desde el norte y da cuenta de un proceso de expulsión, en su mayoría personas que ingresaron de forma clandestina hace menos de tres meses«, dijo el ministro del Interior de Chile, Rodrigo Delgado.

 

 

La ola migratoria, formada principalmente por venezolanos, provocó desabastecimientos y enfrentamientos entre autoridades y grupos de extranjeros.

Además del colapso del sistema sanitario por la pandemia del COVID-19, lo que obligó a instalar campamentos para mantener en cuarentena preventiva a los migrantes.

La tensión en este paso fronterizo se agravó la semana pasada con el fallecimiento de dos extranjeros, un colombiano y un venezolano.

 

 

La mayor parte de las personas, agregó Delgado, fueron expulsadas por no haber regularizado su estancia en Chile, y una minoría fueron deportadas por motivos judiciales.

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«Con esto nosotros estamos notificando a las personas que tienen intención de llegar a Chile por pasos no habilitados y de forma clandestina, que se arriesgan a un proceso de expulsión«, añadió.

 

 

«Este vuelo está coordinado con la cancillería Colombia y con las autoridades consulares de Venezuela«, detalló el canciller de Chile, Andrés Allamand.

El Gobierno chileno autorizó el despliegue de las Fuerzas Armadas para combatir el tráfico ilícito de migrantes en ese punto de la frontera, donde son habituales los «coyotes» o «pasadores» que cobran a los interesados por guiarlos para cruzar de un país a otro.