Según lo dio a conocer un estudio realizado por Archaeological and Anthropological Sciences, se ha revelado un caso de homicidio ocurrido hace 1.300 años en un cementerio chino.

Se trataría del esqueleto de un joven que fue encontrado en una tumba de 2.000 años de antigüedad situada en el cementerio de Shiyanzi, en Ningxia.

Hace 19 años se descubrió el cementerio y las osamentas de cuatro personas: un hombre, una mujer, un adolescente y el esqueleto de la víctima, que estaba separado del resto.

Las investigaciones hablan que quizás los ocupantes originales del sitio eran una familia.

Sin embargo, el otro cuerpo, cuya antigüedad era de 700 años menos, parecía no tener nada que ver con ellos, lo que llevó a los científicos a conjeturar que se trató de un ladrón de tumbas que fue asesinado o murió por accidente mientras intentaba robar.

Los investigadores llegaron a la conclusión de que el joven fue víctima de un ataque y no trató de robar en la tumba. Un intruso lo habría apuñalado y después arrojó su cuerpo al cementerio para ocultar el crimen.

Te puede interesar: Estados Unidos estrena estrategia de lucha contra las drogas en Colombia

“Podemos concluir que la víctima del asalto no formaba parte del equipo de robo original, basándonos en el hecho de que el relleno del pozo vertical objeto del robo se acumula de forma natural, y la víctima fue encontrada a unos 4,5 metros por encima del suelo de la cámara funeraria, lo que significa que debió de pasar un tiempo considerable después del robo”, explicó Wang Qian, el investigador principal, a South China Morning Post