Los legisladores estadounidenses regresaron a sus distritos el lunes, en vísperas de Navidad, mientras el gobierno federal sigue parcialmente paralizado por tercer día consecutivo tras el fracaso de las negociaciones en el Congreso sobre la financiación de un muro en la frontera con México, buscado por Donald Trump.

Este bloqueo, que preocupa a los mercados y ha ocasionado una semana tumultuosa en Estados Unidos, marcada por la renuncia del ministro de Defensa Jim Mattis, podría durar hasta enero. 

Debido a la falta de presupuesto, muchos ministerios y agencias gubernamentales cerraron el sábado por la mañana, dejando a unos 400.000 funcionarios públicos en licencia sin sueldo. Mientras que otros 400.000, empleados en servicios considerados esenciales (aduanas, seguridad aeroportuaria, inspección de salud, etc.), se ven obligados a trabajar sin recibir un pago mientras la temporada de vacaciones está en pleno apogeo. 

«Ninguna empresa privada podría perturbar la vida de sus empleados de esta manera», denunció la Federación Americana de Empleados del Gobierno (AFGE), el principal sindicato de funcionarios, en cartas al Senado y la Cámara de Representantes.

Los demócratas retomarán el control de la Cámara de Representantes después de su victoria electoral en noviembre, mientras que los republicanos seguirán siendo mayoría en el Senado, lo que augura  negociaciones difíciles entre las dos cámaras.  

Trump reafirmó el domingo su voluntad de obtener los 5.000 millones de dólares para la construcción de un muro destinado a frenar la inmigración ilegal, una de sus principales promesas de campaña.

«La única forma de evitar que las drogas, las pandillas, el tráfico de personas, los elementos criminales y muchas otras cosas lleguen a nuestro país es con un muro o una barrera», tuiteó Trump ayer. 

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Por su parte, la oposición demócrata, que se niega a votar el proyecto, propone asignar 1.300 millones de dólares para mejorar el sistema de vigilancia fronteriza.