Estados Unidos ha vuelto a vivir otra noche de terror, esta vez en la ciudad de Monterey Park, condado de Los Ángeles.

Un tirador asesinó en la noche del sábado a diez personas e hirió a otras tantas cuando se encontraban en una sala de baile durante la celebración del Año Nuevo Chino.

“La gente puede pensar que este es otro caso más, pero no aquí. Esta es una de las áreas más tranquilas y seguras del condado y estamos devastados”, aseguró Jun Xiaozhe, un hombre que vive a dos manzanas del lugar de los hechos.

La festividad del también conocido como Año Lunar, era uno de los momentos más importantes para una comunidad compuesta sobre todo por población china, pero también vietnamita, filipina, coreana o malaya, entre otras nacionalidades.

Centenares de puestos de comida y artesanías, escenarios para actuaciones musicales, atracciones para niños e improvisados salones de belleza callejeros se habían desplegado por el bulevar Lincoln, una de las arterias principales de la ciudad, hasta su cruce con la avenida Garvey.

“Acababa de volver a casa y escuché varias detonaciones. Ahora sé que son disparos, pero entonces pensé que tan solo eran fuegos artificiales”, explicó David Kwan, un vecino malayo de 52 años que lleva instalado en el área desde hace cuatro décadas.

La investigación del suceso sigue abierta. La Policía dice haber localizado a un posible sospechoso y cree que el autor de los hechos es la misma persona que unos 20 minutos después intentó atacar otra sala de baile en la localidad vecina de Alhambra, a apenas 5 kilómetros de distancia. Ese hombre fue desarmado y se dio a la fuga.

“Será difícil que se justifique como un crimen contra la comunidad asiática porque el autor podría haber atentado en el evento y habría tenido más impacto. Todo apunta a que fue algo personal”, explicó John McKinney, un fiscal local de Monterey Park, en las cercanías del local de la matanza.

Aunque el móvil del crimen está por averiguarse, la comunidad asiática del condado de Los Ángeles afirmó estar “conmocionada” y eso podría afectar gravemente al desarrollo de otras festividades por el Año Nuevo Chino que estaban previstas para el próximo fin de semana en municipios cercanos.

“Probablemente, la gente tenga miedo ahora de acudir a estos eventos. Hasta que no se llegue al final del caso, no podremos estar tranquilos”, afirmó Chester Chong, el presidente de la Cámara de Comercio china de Los Ángeles, quien se desplazó a la zona para “apoyar” a sus compatriotas.

El ataque de Monterey Park ocurre en la misma semana en la que un tiroteo en el pueblo de Goshen (centro de California) dejó seis muertos, incluidos una madre de 17 años y su bebé de seis meses, en un suceso que todo apunta a que estuvo relacionado con un cártel de la droga.