El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, recibe este jueves a su homólogo Iván Duque de Colombia, tradicional aliado de Washington, en medio de la conmoción mundial por la invasión rusa a Ucrania y tras la inesperada visita de altos funcionarios estadounidenses a Venezuela.

La Casa Blanca señaló que ambos líderes analizarán temas regionales y globales, incluida la invasión militar “no provocada e injustificada” de Rusia a Ucrania, la promoción de la democracia y la seguridad, y la respuesta a la pandemia y la migración regional.

“El presidente Biden espera con interés esta importante reunión para profundizar la asociación estratégica entre Estados Unidos y Colombia”, dijo la portavoz de Biden, Jen Psaki, al anunciar el encuentro días atrás.

“Es muy significativo para Colombia que el presidente de Estados Unidos nos invite a esta reunión en Washington, en un momento tan desafiante para la humanidad, que es, además, una oportunidad para conmemorar los 200 años de nuestras relaciones diplomáticas”, tuiteó de su lado Duque.

Duque es el segundo presidente latinoamericano en ser recibido en la Casa Blanca bajo Biden, después del mexicano Andrés Manuel López Obrador, quien estuvo en noviembre en el marco de la Cumbre de líderes de América del Norte.

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¿Visita “agriada”?

Pero la visita con Duque, “trascendental” según Bogotá, puede verse empeñada por el viaje el fin de semana de altos funcionarios de Biden a Venezuela, un aliado de Rusia, en medio de una disparada de los precios del petróleo por la guerra en Ucrania y antes de que Biden decretara el martes la prohibición de importación del crudo y gas rusos.

“Si acabas de prohibir el petróleo de a quien llaman dictador ruso, es difícil explicar por qué le vas a comprar petróleo al dictador venezolano”, dijo al Financial Times el ministro de Energía de Duque, Diego Mesa, en declaraciones el miércoles al margen del evento CERAWeek en Houston.

El mismo diario reportó que Duque, un feroz opositor de Maduro, señaló que no le correspondía “ni juzgar ni justificar”, pero que seguiría viendo al mandatario venezolano como “un criminal de guerra”, o la versión latinoamericana del líder serbio Slobodan Milosevic.

El propio Biden ha llamado “dictador” a Maduro, un prófugo de la justicia estadounidense, que lo inculpó por “narcoterrorismo” en marzo de 2020, y por cuya captura el Departamento de Estado ofrece una recompensa de 15 millones de dólares.

Pero aún así representantes del presidente estadounidense se reunieron con Maduro -cuyo mandato Washington desconoce tras tachar de fraudulenta su reelección en 2018-, y el tema de la energía estuvo presente a pesar del embargo estadounidense al crudo venezolano que rige desde abril de 2019.

Un alto funcionario de Biden defendió el encuentro en Caracas, que según dijo “fue producto de meses de trabajo” y luego del cual dos estadounidenses detenidos en 2017 Venezuela acusados de corrupción fueron liberados “sin compensaciones”. Y descartó que haya “agriado” el encuentro de Biden con Duque.

“Predigo que los dos líderes tendrán una excelente conversación”, aseguró a periodistas este responsable a condición de anonimato, calificando de “muy comedidos” los comentarios de Duque en el CERAWeek.