El expresidente de EE. UU., Donald Trump estuvo más grave de lo reconocido públicamente en el mes de octubre cuando adquirió el virus de la COVID-19.

Así lo dieron a conocer cuatro personas familiarizadas con el jefe de Estado que revelaron su condición real al diario estadounidense The New York Times.

Estas personas le expresaron al medio de comunicación que sus niveles de oxigenación en la sangre disminuyeron y presentó un problema pulmonar asociado con la neumonía causada por el mismo virus.

Adicionalmente señalaron que presentaba un ‘’infiltrado pulmonar que ocurre cuando los pulmones se inflaman y contienen líquidos o bacterias’’ y su nivel de oxigenación bajó hasta un 80 %.

Esta grave enfermedad llega a considerarse como grave cuando estos niveles bajan del 90 %.

Aunque la Casa Blanca reconoció que la hospitalización del entonces presidente era de manera preventiva, las fuentes citadas por este diario neoyorquino afirman que su condición en ese entonces era más preocupante.

Trump tuvo problemas para respirar y fiebre el pasado 2 de octubre, ese día fue llevado al hospital y se sometió a tratamientos que indicaban que su condición era grave.

Estos nuevos detalles permiten entender la motivación de la Casa Blanca por darle acceso especial a un medicamento que aún no estaba aprobado para combatir el virus.

La versión de la Casa Blanca y del Dr.Sean P. Conley, a cargo del entonces mandatario siempre señaló que se encontraba recibiendo tratamiento y que monitoreaban su condición a través de tomografías computarizadas.

El día que Trump salió a uno de los balcones de la Casa Blanca y saludó a su helicóptero, los médicos se dieron cuenta que el mandatario utilizó los músculos de su cuello para poder respirar, señal de que aún no se encontraba totalmente recuperado.