Sudán aprobó una ley para proteger al personal sanitario en medio de la pandemia del coronavirus.

Cualquiera que ataque física o verbalmente a un médico podría enfrentarse a hasta 10 años de prisión y/o a una multa.

La nueva ley, aprobada por el Gobierno de Sudán, establece ese castigo también para quien interrumpa el trabajo en los centros sanitarios o cause daños en sus instalaciones.

Esa misma, aplica para quien publique «información falsa que afecte al trabajo y a los esfuerzos del personal sanitario y de las instalaciones sanitarias«, sin especificar.

La ley fue elaborada después de que se registraran ataques contra médicos y trabajadores en algunos centros hospitalarios de Sudán.

Dicha situación llevó a los profesionales a hacer una huelga para exigir una mayor protección y castigos más severos para los atacantes.

El ministro de Sanidad, Akram al Tum, dijo que va a trabajar con todas las partes para aplicar la ley, que consideró «una gran victoria» para los médicos.

Por su parte, la Oficina Unida de los Médicos, dio la bienvenida a la nueva ley y afirmó que, aunque no sea «una solución» es una forma de «desalentar y prevenir el crimen«.

Sin embargo, consideró que al mismo tiempo la ley pone sobre los hombros de los trabajadores sanitarios «más responsabilidad moral, profesional y patriótica«.

El texto estipula que «no se consideran crímenes los esfuerzos de los médicos y los trabajadores del sector sanitario si están aplicando los procedimientos necesarios» durante su ejercicio.

Al mismo tiempo que «el personal médico es responsable de su trabajo y cualquier incumplimiento de su trabajo será investigado según la ley«.

Sudán hace frente al Covid-19 con pocos medios y con rígidas medidas para prevenir la expansión de la enfermedad, que de momento afecta a 4.800 personas y ha acabado con la vida de 262.