Por: Agence France-Press (AFP)

Algunos habitantes de Las Tejerías, en la zona central de Venezuela, recuerdan este domingo los gritos de la tragedia, mientras otros son incapaces de describir la noche del sábado, cuando esta pequeña ciudad fue arrasada por una quebrada desbordada, que se llevó a más de un centenar de personas, de las que, al menos, 25 murieron y más de 50 siguen desaparecidas.

Con el ocaso vino la lluvia y, así, bajo el resguardo de sus propias casas, los lugareños fueron presa fácil de la naturaleza que, con la fuerza del agua, desdibujó vecindarios y dejó decenas de casas tapiadas o soterradas, mientras vehículos y árboles se movían como si fueran de juguete en la noche apocalíptica.

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Una zona residencial hecha pantano

Numerosas calles de Las Tejerías son ahora caminos empantanados en los que abundan los escombros y los techos de viviendas tapiadas se antojan como caminerías. El agua sigue corriendo por donde antes transitaba la gente y se multiplican las versiones que hablan de grupos enteros de personas desaparecidas, que estaban en una iglesia o en una fiesta.

El poblado ha sido tomado por un millar de funcionarios militares, policiales, de rescate, equipos médicos y maquinaria pesada con la que buscan remover los desechos más grandes.

A la par, la búsqueda de personas se convierte en la principal tarea. Mientras decenas de familiares esperan encontrar sobrevivientes, diversos equipos de rescate están dedicados a la recuperación de cadáveres, una tarea que tomará tiempo.

El Gobierno ha declarado la localidad una “zona de catástrofe y desastre natural”, un anuncio que viene con tres días de duelo. A quienes vivieron la noche del sábado en Las Tejerías le tomará más tiempo recuperar sus vidas.