La Policía española detuvo en Madrid a un hombre de unos 70 años por suministrar una sustancia para ayudar a morir a su mujer, de 61 años y que padecía una enfermedad terminal irreversible, informó ese cuerpo de seguridad.

La fallecida es María José Carrasco, enferma desde hace tres décadas de esclerosis múltiple, dependiente de su marido, quien había reclamado que el Congreso aprobara una ley de eutanasia.

En España hay una creciente demanda social para que se legalice la eutanasia.

Según varias encuestas, más del 80 % de los españoles está a favor de regularla, pero el proyecto de ley presentado por el Partido Socialista el pasado año está bloqueado en el Congreso, debido a que tanto el conservador Partido Popular (PP), como Ciudadanos (liberales) solicitan continuamente la ampliación del plazo de enmiendas.

El proyecto socialista contempla el «final anticipado de la vida con el objetivo de evitar alargar el sufrimiento» de personas con enfermedad grave e incurable o discapacidad crónica que implique un gran padecimiento.

El pasado mes de febrero, dos familias que sufrieron esa situación entregaron 280.000 firmas a favor de la regulación legal de la eutanasia, a través de sendas iniciativas que desarrollaron en la plataforma de peticiones ciudadanas Change.org.

Cada día de bloqueo «suma un día más de sufrimiento», declaró el hijo de una de las enfermas, que murió días después de manera natural.

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Lo que está regulado en varias regiones españolas es el derecho a la muerte digna, que permite a los pacientes rechazar un tratamiento que prolongue su vida de manera artificial.