Una famosa discoteca gay en Lima, Perú, reabrió sus puertas después de más de 100 días de inactividad, pero esta vez como un supermercado atendido por ‘drag queens’.

«Para nosotros ha sido un gran reto, ha sido un camino complicado, pero hemos salido adelante«, dijo Claudia Achuy, gerente de la discoteca «Valetodo Downtown», situada en Miraflores, al sur de Lima.

El flamante «Downtown Market» es atendido por transformistas con pelucas rosadas y rubias.

Donde estaba la pista de baile ahora hay anaqueles repletos de alimentos, bebidas y verduras, y un disc jockey toca las canciones que los clientes solicitan mientras compran.

Los meseros y encargados de la barra se reconvirtieron en cajeros de este local que mantiene sus tradicionales colores negro y rojo, y que tiene recepcionistas con mascarillas que dan la bienvenida a los clientes.

Tras la habilitación del Ministerio de Salud, el local pudo reabrir luego de más de 100 días de cierre debido al confinamiento obligatorio nacional por la pandemia de coronavirus.

Sin embargo, reabrió sin el gran espectáculo ni la fuerte música con la que antes deleitaba a sus clientes.

El enorme local de dos pisos era frecuentado no solo por miembros de la comunidad LGBT, sino también por turistas.

«Esperamos que este nuevo emprendimiento sea exitoso«, indicó Achuy a los periodistas que acudieron a la reapertura.

Señaló que la iniciativa fue tomada para impedir que sus 120 trabajadores quedaran desempleados, en un país en el que dos millones de personas han perdido sus empleos.

El supermercado tiene un sistema de desinfección automatizada como prevención para que las personas y alimentos estén libres del coronavirus, según Achuy.

Bajo la emergencia sanitaria, las reuniones sociales y fiestas solo están autorizadas en Perú en casas y con miembros de la familia.

Con 33 millones, Perú está segundo en América Latina por cantidad de casos de COVID-19 con 282.365 contagios después de Brasil y México.

Los gays sufrieron larga discriminación en Perú, pero en los últimos años se han organizado y ganado espacio.

Ahora incomodar o burlarse en sitios públicos de miembros de la comunidad LGBT está sancionado por la ley.

La comunidad LGTB peruana, de 1,7 millones de personas, aún sufre prejuicios y discriminación, según una reciente encuesta de la firma Ipsos a pedido del Ministerio de Justicia.