Un caso de inseguridad y justicia por mano propia genera polémica en Argentina tras un robo a un domiciliario que, para unos es un héroe, y para otros un criminal.

Todo comenzó cuando la víctima iba en su bicicleta a entregar un domicilio y fue atacado por un ladrón que le quitó de forma violenta su “caballito de acero”.

El repartidor trató de defenderse, pero no logró detener al delincuente, que emprendió la huida sin imaginarse lo que le esperaba.

De alguna manera, el domiciliario fue ayudado por un conductor de una camioneta que lo recogió y juntos fueron en busca del ladrón.

 

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Metros más adelante, la camioneta alcanzó al asaltante y lo chocó de costado.

El ladrón no tuvo tiempo de reaccionar y terminó cayendo al suelo, fue allí cuando la víctima bajó del carro y empezó a golpear con varias patadas al sujeto.

Según la prensa argentina, el domiciliario pateó por más de 10 ocasiones al delincuente hasta dejarlo inconsciente y en estado crítico.

 

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Tras neutralizar al ladrón, el domiciliario identificado como Ezequiel Maidana tomó su bicicleta y le quitó los tenis al delincuente.

Luego de conocerse el caso, un juez ordenó la captura de los dos sujetos y le imputó el cargo de tentativa de homicidio a la víctima del robo por golpear hasta dejar en coma al delincuente.

La madre del domiciliario aseguró que la bicicleta que tenía su hijo era de su propiedad y se la prestó para que trabajara.

 

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Frente al robo de los tenis, la defensa de Maidana aseguró que se trató de una legítima defensa y de una forma de recuperar sus pertenencias y neutralizar al delincuente.

Ahora, un juez de la Argentina decidirá cuál será la sanción que podría recibir la víctima del robo; algunos analistas afirman que de ser hallado culpable por la “tentativa de homicidio” podría ser condenado hasta 20 años de prisión.

En lo que respecta al ladrón, no se sabe si irá a la cárcel por sus acciones, ya que ahora pasó de ser victimario a víctima.