Este sábado, Estados Unidos superó los 300.000 casos de coronavirus en su territorio, según el recuento de la universidad Johns Hopkins.

La pandemia dejó al menos 8.162 muertos en el país, según la misma fuente.

El umbral de los 200.000 casos en Estados Unidos había sido superado el miércoles. El rápido incremento se debe, en parte, a una mayor disponibilidad de las pruebas de detección del coronavirus en el país.

El foco principal de la epidemia estadounidense es el estado de Nueva York, especialmente la ciudad homónima, donde el COVID-19 dejó 1.905 fallecidos.