Estados Unidos superó los 150.000 fallecidos por la COVID-19, un 22,6 % del total de muertes en el mundo, que ya llegan a más de 661.300, según el recuento independiente de la Universidad Johns Hopkins.

Según el anuncio del gobierno norteamericano, el número de decesos llegó este miércoles a los 150.034, mientras que los casos confirmados ascienden a 4.390.491.

Las estadísticas de la universidad Johns Hopkins sitúan en 16,8 millones las personas que han contraído la COVID-19.

California, que es la quinta economía mundial y cuenta con una población cercana a los 40 millones habitantes, está al frente de las cifras nacionales de contagios, con 473.500 casos.

Le siguen Florida, con 451.413 positivos, y Nueva York, que fue a comienzos de la pandemia en Estados Unidos el estado más afectado en cuanto a contagios y fallecidos.

Nueva York suma 412.878 contagiados y 32.653 fallecidos como consecuencia del virus.

Florida contabilizó, entretanto, 9.446 nuevos casos y 217 muertes en las últimas 24 horas.

Este es el segundo día consecutivo en el que el estado del sol registra un récord de fallecidos, aunque los nuevos contagios se mantienen por debajo de la barrera de los 10.000.

Durante la conferencia diaria sobre la pandemia, el presidente estadounidense, Donald Trump, insistió en su defensa de la hidroxicloroquina como tratamiento eficaz frente a la COVID-19 pese a los múltiples estudios que desaconsejan su uso.