Mientras se esperan los resultados de los ensayos clínicos de la vacuna contra la COVID-19, las primeras dosis en humanos ya revelan algunos efectos secundarios en el momento de su aplicación.

Los científicos consideran que estas reacciones serán inevitables, pero piden no provocar alarma porque son manifestaciones normales.

Acá repasamos los efectos secundarios que se han presentados en los estudios más avanzado sobre la vacuna contra el nuevo coronavirus.

¿Ya lo sabe? 👉 Esto valdría en Colombia la vacuna de Oxford contra la COVID-19

Efectos en la vacuna estadounidense

Según el informe de la empresa Moderna y los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU., en sus primeros ensayos con humanos, más de la mitad de los pacientes presentaron «fatiga, dolor de cabeza, escalofríos, mialgia o dolor en el lugar de la inyección».

«Los eventos adversos sistémicos fueron más comunes después de la segunda vacunación y en aquellos que recibieron la dosis más alta de vacuna», explicaron las entidades científicas que trabajan en el antiviral.

Sin embargo, para los investigadores de Moderna la vacuna fue generalmente bien tolerada y generó anticuerpos entre los adultos que hicieron parte del estudio.

Efectos en la vacuna británica y china

Dos proyectos de vacuna contra la covid-19, uno británico y el otro chino, produjeron respuesta inmunitaria importante, según resultados de los ensayos clínicos publicados en la revista médica The Lancet.

El primero, desarrollado por la Universidad de Oxford en asociación con AstraZeneca, se hizo con más de 1.000 pacientes; y el segundo, apoyado por Cansino Biologics, fue con aproximadamente 500 participantes.

Aunque ninguno de estos dos ensayos generó efectos indeseables graves, los pacientes sí presentaron fiebre, fatiga y dolor en el punto de inyección de la vacuna.

No hay de que preocuparse

Con base en un informe de la STAT News, medio de divulgación científica, en el lenguaje de las vacunas estos efectos secundarios se conocen como comportamiento reactogénico.

Esto significa que pueden provocar alguna especie de malestar a corto plazo después de la aplicación.

Sin embargo, esto no quiere decir que sean efecto graves, por el contrario, pueden ser señales de un sistema inmune que se está acelerando.

La publicación señala que es bueno ir preparando a las personas ante la posibilidad de que las vacunas contra el Sars-CoV-2 puedan ser reactogénicas.

«Creo que una de las cosas que tendremos que darnos cuenta es que todas estas vacunas van a estar asociadas con reacciones», afirmó Kathryn Edwards, directora científica del Programa de Investigación de Vacunas Vanderbilt en Nashville.

«Esto va a ser un poco doloroso, pero hay un final y hay un bien mayor que ganar», coincidió Brian Southwell, director en el Centro de Ciencias de la Comunicación en RTI International.