20/10/2017

Un mes después del paso del huracán María, Puerto Rico presenta un panorama desolador con un 80 % de la población sin electricidad, escasez de agua, carreteras en mal estado y la sensación de que este golpe expuso la pobreza de la isla y la falta de previsión.

Hoy hace un mes, María azotó la isla de 3,4 millones de personas y aún trata de recuperarse con lentitud y a la espera de que Washington envíe fondos como única forma de salir adelante.

Ricardo Rosselló,  gobernador de Puerto Rico, indicó que los daños causados por el huracán ascienden, según estimaciones, a unos 90.000 millones de dólares, cifra que cuesta imaginar pero que se traduce en una destrucción masiva. «La situación es atípica y extraordinaria, por lo que así debe de tratarse», subrayó.

El gobernador viajó a Washington este jueves con el propósito de que se trate a los puertorriqueños como al resto de ciudadanos de EE.UU. y en busca de que el Congreso dé el visto bueno a una ayuda de 4.900 millones de dólares solicitada que el Ejecutivo local necesita. 

Antes del paso de María, Puerto Rico estaba en bancarrota y sumido en un proceso de reestructuración ordenado por un tribunal federal a causa una deuda impagable de 70.000 millones de dólares.

Y la situación se agravó pues el huracán dejó un cuadro de 250.000 viviendas destruidas total o parcialmente, un número sin cuantificar de gente que no trabaja porque las empresas y comercios no han abierto y la previsión de que 40.000 puertorriqueños harán las maletas en los próximos meses rumbo hacia, aparentemente, el estado de Florida en EE.UU.

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Redacción Internet – CM&