Según el sheriff del condado de Maverick, Tom Schmerber, explicó a CNN que la vista de cuerpos de migrantes flotando en la costa o apareciendo en los ranchos circundantes se ha convertido recientemente en algo casi cotidiano.

La autoridad asegura que algunas de las muertes también se deben a que los migrantes se arriesgan cada vez más para evadir la detección de las autoridades federales.

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La gente está cruzando el tumultuoso río Grande, o río Bravo, caminando a través de peligrosos ranchos bajo el calor récord de Texas y pagando el precio más alto, agrega el sheriff.

Es algo que los defensores de los derechos de los inmigrantes han advertido como la última tendencia trágica: las personas se ven obligadas a tomar caminos cada vez más riesgosos debido a la combinación de políticas fronterizas que han dificultado que los inmigrantes busquen refugio en EE.UU.

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Tantos migrantes, incluidos niños, que han intentado cruzar la frontera sur de EE.UU. han muerto en esta región que el patólogo forense que trabaja en el área dice que 2022 está en camino de convertirse en el año más mortífero registrado en la memoria reciente.

El aumento de muertes y la demora en identificar a los fallecidos ha creado un problema que la Dra. Corrine Stern, médico forense del condado de Webb, dice que nunca antes había enfrentado: con 260 cuerpos de migrantes bajo su custodia en cinco refrigeradores, se ha quedado sin espacio.