Solo hasta la próxima semana se prevé que la temperatura empiece a subir, ante el «ciclón bomba», un fenómeno invernal que golpeó a Estados Unidos con enormes nevascas y un frío glacial, que ha dejado al menos 17 muertos, miles de vuelos cancelados, y declaratoria de emergencia en 40 estados del país norteamericano.

Una tormenta según meteorólogos avanza hacia Canadá lo cual traería un nuevo problema; las inundaciones producto del derretimiento del hielo. Muchas zonas podrían quedar bajo casi dos metros de agua y además las olas podrían dañar muelles, también las casas y los comercios costeros podrían sufrir daños.

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De las cataratas del Niágara en la frontera canadiense parcialmente congeladas al majestuoso río Potomac helado en Washington DC, toda la costa fue golpeada por ventiscas que tornaron los desplazamientos en una pesadilla, con vehículos y peatones avanzando a cámara lenta.

Hasta 23,6 cm de nieve cayeron en medio de fuertes vientos de unos 80 km/h sobre la ciudad de Nueva York, declarada en estado de emergencia.

Tras la tormenta se espera más frío: la sensación térmica de hoy puede ser de hasta -30ºC, alertó el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio.

Las autoridades declararon el estado de emergencia en la ciudad de Nueva York y regiones aledañas. Los buses y el metro funcionan en la Gran Manzana, pero hay retrasos y varios trenes fueron anulados. El servicio de ferry fue suspendido al mediodía.

 

Redacción Internet – CM&