Salman Rushdie continúa hospitalizado el sábado en estado grave tras ser apuñalado en un evento literario en el estado de Nueva York, en un ataque que generó indignación internacional pero fue aplaudido en Irán y Pakistán.

El autor británico, quien pasó décadas bajo protección policial luego que líderes iraníes ordenaran asesinarlo, fue operado de emergencia y convalece asistido con respirador luego que Hadi Matar, de 24 años, corrió hacia el estrado en el que iba a hablar Rushdie el viernes y lo apuñaló en el cuello y el abdomen.

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Los nervios de uno de sus brazos fueron severamente lesionados, su hígado fue afectado y “probablemente perderá un ojo”, dijo Andrew Wylie, el agente del escritor.

De 75 años, Rushdie ha vivido acosado por una sentencia de muerte desde 1989 cuando el entonces líder espiritual de Irán, el ayatolá Ruhollah Jomeini, dictó un decreto religioso (fetua) que ordenaba a los musulmanes matarlo.

La fetua fue la respuesta a la novela “Los versos satánicos” que enfureció a los musulmanes, que la consideraron una blasfemia.

Memorias a escondidas

La vida de Rushdie cambió por completo luego que publicó en 1988 “Los versos satánicos”. Los musulmanes se enfurecieron por esa obra que consideraban una blasfemia. El ayatolá Jomeini ordenó matarlo y Rushdie pasó escondido casi una década durante la cual ni sus hijos sabían dónde vivía.

Aun cuando la constante vigilancia fue menguando desde finales de los años 1990, los eventos literarios a los que asistía Rushdie eran objeto de amenazas o boicots.

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Rushdie se trasladó a Nueva York a comienzos de la década de 2000 y obtuvo la ciudadanía estadounidense en 2016. Pese a la continua amenaza contra su vida, era visto en público y a menudo sin custodia aparente.

Su nombramiento como caballero de la reina Isabel II en 2007 generó una ola de protestas en Irán y Pakistán, cuyo ministro llegó a considerar que sería un honor matarlo en un acto suicida.

Ni las amenazas consiguieron evitar que siguiera escribiendo y en cambio, inspiraron sus memorias tituladas “Joseph Anton”, nombre que utilizaba cuando estaba escondido.