El papa Francisco constató que «desgraciadamente» el inicio del año está marcado por una «intensificación de las tensiones y la violencia» y mostró su preocupación por las señales que llegan desde Oriente Medio después del aumento de la tensión entre Irán y los Estados Unidos y que amenazan con «crear las bases de un conflicto a mayor escala».

Se refirió a que estas tensiones «están poniendo en riesgo ante todo el lento proceso de reconstrucción de Irak» y denunció que pueden «crear las bases de un conflicto a mayor escala que todos desearíamos poder evitar».

Ante ello, renovó su llamamiento para que todas las partes interesadas «eviten el aumento de la confrontación y mantengan encendida la llama del diálogo y del autocontrol, en el pleno respeto de la legalidad internacional».

Francisco también se ocupó en su largo discurso de la necesidad de «reavivar el compromiso por y con las jóvenes generaciones» y puso el ejemplo del compromiso de muchos jóvenes con la cuestión del cambio climático.