El pálido rostro de un retoño de dos días durmiendo en brazos de su padre es lo único que los británicos pudieron entrever el miércoles del bebé de Enrique y Meghan, quienes no anunciaron el nombre del nuevo miembro de la familia real británica.

«Tengo a los dos mejores hombres del mundo, así que estoy muy contenta», afirmó Meghan, de 37 años, que apareció con un vestido blanco ante las cámaras en el St George’s Hall del Castillo de Windsor. El príncipe Enrique, de 34 años, afirmó no poder decir aún a quién se parece el bebé.

El bebé «tiene un temperamento muy dulce, es bastante tranquilo», agregó la antigua actriz estadounidense, a lo que el duque de Sussex añadió, entre risas, que no sabía de quién sacaba esa tranquilidad.

El príncipe Enrique, que intercambiaba miradas con su mujer mientras presentaba al recién nacido a los fotógrafos, resaltó que espera pasar momentos especiales con el niño a medida que crece.

Se espera que la reina Isabel II, de 93 años, y su marido, el duque de Edimburgo, vean hoy al nuevo miembro de la familia real.

Los nombres de Alejandro, Jaime y Arturo son los favoritos de las apuestas, pero también Spencer, Felipe, Carlos y Eduardo.

La popular pareja y su niño viven en Frogmore Cottage, su casa ubicada en los terrenos de Windsor (a las afueras de Londres), que en los últimos meses fue sometida a una extensa renovación.

La llegada de otro bebé a la monarquía británica ha generado una gran atención mediática en el Reino Unido y en el mundo entero.

A diferencia de los duques de Cambridge, los de Sussex han decidido no comparecer ante los medios con el bebé en brazos el mismo día del nacimiento, una señal de que han optado por preservar la intimidad y evitar un gran despliegue de cámaras y fotógrafos.