El Gobierno de El Salvador decidió mezclar a los miembros de pandillas rivales en las celdas en las diferentes prisiones del país, en las que se encontraban separados por grupos, ante el alza de homicidios registrada desde el viernes.

“Este día se acabaron las celdas de una misma pandilla, hemos mezclado a todos los grupos terroristas en la misma celda”, así lo indicó el director general de Centros Penales y viceministro de Seguridad, Osiris Luna.

Esta decisión se ha tomado por el alza de homicidios que el país ha registrado desde el pasado viernes, cuando las muertes violentas sumaron unas 23, según informaciones de la prensa local.

Este número vino a romper la tendencia de la cifra diaria de homicidios de un dígito registrada durante la administración de Nayib Bukele, que llegó al Ejecutivo el 1 de junio de 2019.

También fue una de las cifras más altas de muertes violentas registradas en un solo día para el actual gobierno.

Las autoridades no han detallado si los homicidios del viernes están relacionados con purgas dentro de las estructuras criminales, intentos de ampliar el control en sus territorios o si son asesinatos de civiles que se han saltado la cuarentena por el COVID-19.

El Salvador se encuentran bajo estado de emergencia y una cuarentena domiciliar obligatoria a raíz de la pandemia del COVID-9 y, según la prensa local, las principales pandillas ordenaron a los pobladores de las zonas que controlan respetar el confinamiento bajo amenazas de muerte.

Bukele ordenó a Luna implantar un estado de “emergencia máxima” a raíz de la “información de inteligencia de órdenes de homicidios emitidas desde ahí”.

El ministro de Seguridad, Rogelio Rivas, aseguró el sábado que se han “intensificado las diferentes acciones operativas para dar con los autores intelectuales y quienes estén conspirando”.

“Que les quede claro que no los vamos a tolerar, los vamos a capturar y se les aplicará todo el peso de la ley. Estos terroristas solo tienen dos vías: la cárcel o la muerte”, subrayó Rivas.

A finales de junio de 2019, Luna eliminó la práctica tomada desde 2004 de dividir las prisiones por pandillas, con lo que la Mara Salvatrucha (MS13) y Barrio 18 tenían cárceles exclusivas para sus miembros.

Las pandillas, un fenómeno considerado como herencia de la guerra civil (1980-1992) y que se fortaleció con la deportación de pandilleros de Estados Unidos, han resistido a diferentes planes de seguridad de encarcelamiento masivo, confrontación directa y diálogo de los últimos cuatro Gobiernos.

El Salvador es considerado uno de los países más violentos del mundo por sus altas tasas de homicidios, mismas que se han reducido paulatinamente desde 2015 con 103 por cada 100.000 habitantes hasta un índice de 36 en 2019.