La multinacional norteamericana Twitter emitió en las últimas horas una recomendación a todos sus empleados en el mundo (unas 5.000 personas) para que trabajen desde casa hasta nuevo aviso por temor al coronavirus.

La jefa de recursos humanos de la red social, Jennifer Christie, en una entrada en el blog oficial de la compañía, indicó que «como medida de extrema precaución» se pide a todos los empleados que trabajen desde casa «si les resulta posible» para evitar la propagación del virus.

La ciudad de San Francisco (donde Twitter tiene su sede y donde se encuentran la mayoría de sus empleados), todavía no ha diagnosticado a ningún paciente de coronavirus, aunque la alcaldesa, London Breed, declaró el estado de emergencia la semana pasada también como medida de prevención.

En condados vecinos de la ciudad como Santa Clara o Sonoma sí que hay casos declarados y su proximidad, así como la gran comunidad china de la ciudad, que mantiene fuertes vínculos con su país de origen, han llevado a persuadir a las autoridades locales que la llegada del coronavirus a la urbe es inevitable.

De hecho, el estado de California es el que más ha tenido casos diagnosticados de coronavirus con 43, aunque por el momento ninguno mortal.

En las últimas horas se conocieron cuatro nuevos casos de muertes por el virus en el país, que elevan el total a seis, todas ellas en el estado de Washington.

De los cuatro nuevos fallecidos, dos vivían en una residencia de ancianos donde una cincuentena de personas mostraron síntomas similares a los del COVID-19, y donde también se habían registrado las dos muertes anteriores.

Adicionalmente de Twitter, el coronavirus está afectando las operaciones de todas las grandes empresas tecnológicas norteamericanas, que en el caso de Google y Amazon han pedido a sus empleados que limiten sus viajes internacionales, y Amazon, también los nacionales dentro de EE. UU. como medida de prevención.

Mientras tanto Facebook, canceló el pasado jueves la celebración de su conferencia anual de desarrolladores F8, que estaba prevista para el 5 y 6 de mayo en San José (California, EE.UU.), también por temor al virus.