El pasado 1 de diciembre ocurrió un hecho que fue tendencia en Sudamérica. Un comerciante de joyas defendió a su familia de un hurto que tres asaltantes iban a hacer en su casa.

El intento de robo ocurrió en la ciudad de Florencio Varela, ArgentinaEn la cámaras de seguridad se vio el instante en que dos ladrones ingresan por el patio trasero de la vivienda, uno de ellos con una pistola y el otro con un destornillador. Segundos después, otro cómplice llega a toda marcha y también accede al sitio.

El dueño de la casa, un joyero de 62 años de edad, relató para un medio local que los hampones tomaron como rehén a su esposa y le apuntaron con el arma sobre su cabeza. Su hijo, de 28 años, también fue agredido cuando los asaltantes ingresaron a su habitación para intimidarlo. 

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Al escuchar los ruidos, el padre de familia, que en ese momento estaba en otro sector de la casa, tomo un revólver calibre 38 y no dudó en disparar a los ladrones.

Uno de los hombres recibió un impacto en el pecho y murió en el acto. Otro recibió un disparo en el cuello y falleció el pasado 5 de diciembre en un centro médico. El último de ellos continúa internado en una clínica, en estado crítico.

Finalmente, el hombre que mató a los ladrones argumentó ante la Policía que hubo legítima defensa en favor de terceros en su actuar. Las autoridades consideraron estos argumentos y el comerciante no fue detenido.