Hay quienes califican de autogolpe al que hoy le permite al presidente Erdogán, promover el cierre de mil 600 medios de comunicación y convocar, como lo hizo hoy, a más de cinco millones de turcos para pedir el regreso de la pena de muerte. No sólo echar para atrás una de las reformas que le permitió a Turquía ingresar a la Unión Europea, sino con nombre propio: los de los cinco mil disidentes que tiene en prisión.

22 días después del fallido intento de golpe de estado en Turquía, la plaza de Yenikapi, en Estambul, fue el escenario para que más de cinco millones de personas, con banderas turcas, se concentraran para apoyar al presidente Recep Tayyip Erdogan.

En medio del mitin, Erdogan insistió en revivir la pena de muerte, que en Turquía fue abolida en 2004, y aseguró que si el pueblo quiere la pena de muerte, los partidos respetarán su voluntad.

En el escenario, por primera vez, dos líderes opositores acompañaron al presidente turco, quien aprovechó para agradecer a su pueblo el apoyo la noche del 15 de julio y aseguró que la solidaridad venció a los golpistas.

Publicidad

Desde que asumió la presidencia en 2014, Erdogan ha intentado cambiar la Constitución del país para tener mayores poderes ejecutivos, que volverá a intentar ahora que es aclamado por los turcos diferentes a la facción islámica que lo llevó al poder. De prosperar la vía de la pena de muerte los 5.000 detenidos del fallido golpe podrían ser condenados a ella.