Un gigantesco laboratorio espacial chino que desde hace años volaba sin control en la órbita baja de la tierra terminó desintegrándose sin causar daños tras su reingreso al planeta.

Tras meses de incertidumbre por los hipotéticos daños que pudiera causar, el laboratorio espacial chino Tiangong-1 entró en la atmósfera terrestre en la mañana del lunes y se desintegró casi por completo cuando sobrevolaba el centro de Pacífico Sur, lejos de cualquier área habitada, siendo Chile y Argentina los últimos países que atravesó.

De acuerdo con la Oficina de Viajes Espaciales Tripulados China, la mayor parte de su estructura se destruyó durante el proceso de entrada en la atmósfera, aunque algún resto pudo caer en el océano.

Con 8,5 toneladas de peso y 10,4 metros de longitud, esta estación espacial que fue enviada al espacio el 29 de septiembre de 2011 estaba compuesta de dos estructuras cilíndricas de 3,3 metros de diámetro en su parte más amplia.

Desde el 2016, este vehículo orbitaba sin control alrededor de la Tierra, hasta que fue absorbida por la gravedad del planeta.