La ofensiva de las tropas de Irak apoyadas por militares de Estados Unidos y las fuerzas Kurdas para recuperar Mosul, ciudad iraquí en manos del Estado Islámico desde junio de 2014 está en jaque.

Los yihadistas en respuesta de los ataques quemaron una fábrica de azufre para envenenar el aire del campo de batalla. Esta columna de humo es toxica y pone en alerta a la población civil. Ya se registran dos muertos y más de 1.000 afectados con problemas pulmonares.

La nube de azufre también ha afectado a las fuerzas iraquíes y estadounidenses que están en la base de Al Qayara, ubicada a unos 60 kilómetros al sur de Mosul donde ya se empezaron a distribuir mascaras para protegerse de los gases tóxicos.

Ahora tratan de cercar a los yihadistas para que no puedan activar un incendio en la columna de humo porque esto generaría la propagación del mortal gas y se demoraría más de tres días en poder extinguirlo.

Publicidad

Hasta el momento se han liberado unas 50 poblaciones iraquíes de ISIS, pero la meta es Mosul. La operación seguirá su curso pero con una revaluación para poder evacuar civiles que están en riesgo de morir por el envenenamiento del aire.