En un día, el país registró un récord de 1.169 muertos, según el recuento de la universidad Johns Hopkins. La cifra es la mayor registrada por un país en 24 horas, desde el inicio de la pandemia. El 27 de marzo, Italia había registrado 969 muertos en un día, con una población cinco veces inferior a la de EEUU.

En total, en Estados Unidos se registraron 5.926 fallecidos, según cálculos oficiales. Pero las previsiones de la Casa Blanca estiman que la COVID-19 podría matar entre 100.000 y 240.000 personas en el país.

El confinamiento y el avance de esta enfermedad desconocida provoca además daños psicólogicos. En Estados Unidos se compara ya con el impacto que generaron en el ánimo de la población los atentados del 11 de septiembre de 2001.

En la ciudad de Nueva York, donde ya hay más de 1.500 muertos, el personal sanitario carece de los equipos de protección necesarios, al igual que ocurrió en Italia, España o Francia.

«Los soldados no van a la guerra desarmados, ¿por qué los médicos trabajarían sin equipo de protección?», dice una de las cerca de 30 enfermeras que organizaron el jueves una manifestación frente a un hospital de Nueva York para denunciar la falta de mascarillas y batas.

En Italia, el país más afectado por la pandemia hasta la fecha, con casi 14.000 muertos, el crematorio más grande de Milán cerró el jueves, abrumado por la afluencia de cuerpos. En Bérgamo, la ciudad más afectada del país, los cadáveres fueron transportados en camiones militares a otras regiones para su cremación.