Siete presos murieron y otros 17 resultaron heridos durante un motín en una cárcel de máxima seguridad de Estados Unidos, convirtiéndose en el más sangriento del país en los últimos 25 años.

La Lee Correctional Institution, una cárcel de máxima seguridad ubicada en Bishopville, Carolina del Sur, estuvo a merced de los criminales durante más de ocho horas.

Al parecer, los hechos se desataron por una disputa entre pandillas, quienes se apoderaron de tres unidades del centro carcelario, que alberga a prisioneros violentos y a aquéllos con problemas de comportamiento.

Según el Departamento de Correccionales del estado, al momento de los disturbios solo había 44 guardias cuidando a los 1,583 reclusos que alberga esta prisión, por lo que los carceleros tuvieron que esperar refuerzos antes de retomar el control de la instalación.

Este es el disturbio carcelario más mortífero de Estados Unidos desde 1993, cuando 10 personas murieron en el Centro Correccional del Sur de Ohio en Lucasville.