Se trata de un estudio de la Universidad Nueva Granada, de España, que señala los graves efectos que implicaría que los niños regresaran a clases luego del coronavirus, generando consecuencias irreversibles y expandiendo el posible contagio.

De acuerdo con los expertos, es importante que «las autoridades educativas que preparen con más rigor tanto los sistemas presenciales como el escenario online». Dado el caso, si los colegios regresasen, es posible que para octubre tengan que volver a cerrar por posibles nuevos casos.

Es por eso que se necesita de un plan de mayor rigor para el regreso a clases, ya que ellos «no consideran recursos suficientes para garantizar su mantenimiento, ni cuentan con planes detallados para su desarrollo ni para situaciones alternativas de no presencialidad que pueden ser necesarias en cualquier caso».

El ejercicio plantea que una familia de dos padres, puede tener un promedio de 1,5 hijos, por lo que en tan solo un día los 20 estudiantes de una sola clase tienen exposición a más de 74 personas.

“Si además los menores de esas familias también estuvieran en una clase distinta de Infantil o Primaria, se agregarían esas relaciones al conjunto alcanzando 808 personas implicadas ya el segundo día de clase, considerando exclusivamente las relaciones sin distanciamiento ni mascarilla de la clase propia y las de las clases de hermanos y hermanas»

Según Alberto Aragón, catedrático de Organización de Empresas, director del Máster en Economía y Organización de Empresas de la UGR y coordinador de este análisis, «si el número de escolares en la clase sube
a 25, como muchas autonomías han anunciado ya para que coincida con el ratio habitual, el número de personas implicadas subiría hasta 91 personas sólo con los de la misma clase y 1.228 personas contando las clases de hermanos”.

Así, este estudio ha sido ejemplo no solo para el país europeo sino para los más de cientos que también están considerando el regreso a clases en los próximos meses.

«Un contagio en una persona de ese colectivo conlleva un riesgo automático para todo el grupo, por lo que cabe esperar que cualquier situación de alerta implique el cierre del grupo o incluso de todo el colegio si han compartido espacios o docentes comunes«.

¿Qué sugieren, entonces?

De acuerdo con el análisis, el regreso a clases por coronavirus deberá ser estudiado de manera profunda en cada uno de los países, según sus capacidades de organización y de prevención.

Los expertos aseguran que se debería considerar además tener horarios no presenciales: “Podría ser útil incluso el contar con “colegios de guardia” que ofrecieran apoyo para ofrecer enseñanza remota o presencial cuando el centro original o la familia lo necesite”, señalan los expertos de la UGR.

¿Y las Universidades?

Según el estudio, el riesgo de regresar a clases luego del coronavirus, sería mucho más alto para las instituciones de educación superior.

«Los estudiantes universitarios se matriculan por asignaturas y cuentan con un alto número de optativas, por lo que resulta más complicado formar grupos de estudiantes para hacer turnos y al tiempo evitar que el resto de estudiantes necesite estar en la facultad esperando para otras asignaturas».

Teniendo en cuenta la variabilidad en las aulas y los diferentes contactos que puede llegar a tener un estudiante, de acuerdo con la cantidad de créditos que vea,

“A título de ejemplo, un aula tipo de 92 plazas con pupitres fijos permitiría acoger sólo a entre 16 y 24 estudiantes para garantizar la distancia de seguridad de 1,5 metros».

Pero todo esto requeriría grabar la clase para los estudiantes no presentes y muchas de las instituciones no cuentan con los recursos tecnológicos suficientes (así como sus estudiantes) para aplicar una metodología de este tipo.