Los aguaceros de la depresión tropical Eta, que perdió fuerza en las montañas del este de Honduras, dejaron al menos ocho muertos y miles de damnificados por inundaciones y derrumbes a su paso por Centroamérica.

Mientras Eta avanzaba por territorio de Honduras, se reportaron cuatro muertos por deslaves en Guatemala, incluidos dos menores, que se sumaron a dos niñas fallecidas por derrumbes en Honduras y a dos mineros muertos en el Caribe Norte de Nicaragua.

El valle de Sula, el más productivo y capital industrial de Honduras, estaba convertido en una enorme laguna, con las calles cubiertas de agua y las casas como islas, en algunas de la cuales había gente subida en techos pidiendo ser rescatada.

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La Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) detalló en un comunicado que las lluvias asociadas a Eta dejaron en Honduras 338.563 personas afectadas, 2.764 evacuadas y 2.675 albergadas.

Los caudalosos ríos Ulúa y Chamelecón se desbordaron inundando comunidades norteñas como La Lima, El Progreso y los alrededores de San Pedro Sula, la segunda ciudad de Honduras, donde los socorristas sacaban en lanchas a los afectados.

Eta tocó tierra en Nicaragua el martes como huracán categoría 4 en la escala Saffir Simpson de 5, y provocó aguaceros y desbordes de ríos en Guatemala, El Salvador, Costa Rica y Panamá.