Entre 2017 y 2020 se estima que más de 20.000 cubanos entraron por un puesto fronterizo a Estados Unidos; y muchos de ellos litigaron para no ser deportados y obtener un estatus legal.

Ahora, el juez de Miami, Timothy Cole elevó un fallo a la Junta de Apelaciones de Inmigración (BIA), ente federal que podría llevar este derecho a muchos inmigrantes cubanos y de otras nacionalidades.

Lo fundamental aquí es que los inmigrantes se hayan presentado a las autoridades migratorias y hayan sido liberados con una tarjeta de libertad condicional, el formulario I-94 o parole.

Aquellos que hayan cumplido ese proceso, si el BIA acepta el argumento del juez Cole, podrían estar en condiciones de solicitar una residencia si:

Tienen un hijo o una hija de ciudadanía estadounidense y más de 21 años, o si están casados con un ciudadano o una ciudadana, o si es menor de edad no acompañado y solicita asilo, entre muchas otras circunstancias posibles. Y, en el caso de los cubanos, al amparo de la ley de 1966.

Cabe recordar que poco antes de dejar el Gobierno, Barack Obama canceló el plan “pies secos, pies mojados”, que permitía que el cubano que llegaba, por ejemplo desde México, no fuera deportado a su país y pudiera solicitar residencia bajo la Ley de Ajuste Cubano de 1966.