Estados Unidos prevé permitir que familias migrantes separadas en la frontera con México durante el Gobierno de Donald Trump se reencuentren y permanezcan en territorio estadounidense, dijo este lunes un alto funcionario del Gobierno de Joe Biden.

El secretario de Seguridad Interior, Alejandro Mayorkas, quien encabeza el grupo de tareas formado por Biden para reunificar a padres e hijos migrantes separados en un intento por desalentar el flujo de indocumentados, dijo que se les dará a esas personas la posibilidad de vivir juntas en Estados Unidos o en su país natal.

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“Esperamos reunir a las familias, ya sea aquí o en el país de origen, esperamos estar en condiciones de darles la opción”, señaló en una rueda de prensa en la Casa Blanca.

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“Y si, de hecho, buscan reunirse aquí en Estados Unidos, exploraremos vías para que permanezcan en Estados Unidos y para abordar las necesidades familiares. Estamos actuando de la forma más restauradora posible”, añadió Mayorkas.

Dijo que este tema, en el cual está involucrada la primera dama, Jill Biden, es un “imperativo moral” para el Gobierno estadounidense, que busca revertir lo que considera un “ejemplo desgarrador de la crueldad” por parte de la administración Trump.

Mayorkas dijo que se está trabajando con abogados de los familiares separados, así como con ONGs y con el sector privado con miras a un esfuerzo colectivo de toda la sociedad “para hacer lo correcto”.

En el marco de esto, señaló que habló el viernes con los ministros de Exteriores de El Salvador, Guatemala y Honduras, país de origen de la mayoría de los cientos de miles de migrantes que en los últimos años llegaron a la frontera sur de Estados Unidos alegando huir de la pobreza y la inseguridad en sus países.

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El número de niños separados de sus padres al llegar a Estados Unidos sigue sin estar claro, pero en enero, un documento judicial estimó que aún no se habían identificado 611 menores de edad víctimas de esta política.

La poderosa organización de derechos civiles ACLU acogió con satisfacción el compromiso de Mayokas, al tiempo que argumentó que Estados Unidos debía “reparaciones” a estas familias víctimas de la “tortura” de la separación.

“Esto incluye un camino hacia la ciudadanía, la atención y los recursos para ayudarlos”, dijo la ACLU en un comunicado.