El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, calificó como una cacería de brujas, el reciente anuncio de la Fiscalía General en el que advierte que el funcionario será imputado por los cargos de soborno, fraude y abuso de confianza, en tres casos diferentes de corrupción.

Tras dos años de investigación, la Policía concluyó que hay pruebas suficientes para inculpar al primer ministro, quien deberá ser escuchado en una audiencia previa antes de que se formulen formalmente los cargos. Sin embargo, se prevé que esto no ocurrirá sino hasta después de las elecciones legislativas de abril.

A Netanyahu se le investiga por aceptar lujosos regalos por parte de multimillonarios israelís a cambio de favores políticos; también de un presunto intercambio de favores con el dueño de la empresa de telecomunicaciones Bezeq; y por conseguir un acuerdo con el diario Yediot Aharonot para lograr una cobertura positiva de su Gobierno.

Valentina Sperber Mantilla