La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha advertido en el Foro Económico Mundial de Davos acerca de la inflación, que sigue estando “demasiado alta” pese al descenso experimentado en los últimos meses, que prácticamente permite descartar una recesión.

Lagarde ha lamentado que muchos periodistas “destacan demasiado en sus titulares que la inflación ha bajado”, pese a que está aún en niveles muy altos, por lo que el organismo que preside “mantiene su mandato de situarla al 2 %“.

En Europa, objeto del debate en el que han participado también el comisario europeo de Comercio, Valdis Dombrovskis, y el primer ministro holandés, Mark Rutte. Lagarde ha señalado que la actividad “está cayendo respecto de 2022” pero es mejor de lo que se esperaba.

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Se puede ser más optimistas, ha dicho, aunque al BCE “le preocupa la inflación y también el mercado laboral”, que, no obstante, está en uno de los momentos más “dinámicos” de los últimos tiempos con tasas de desempleo muy razonables.

Para Dombrovskis, la manera de impulsar el crecimiento en Europa es poner en marcha políticas fiscales fuertes y reducir los déficit. En un momento en el que “la estrella” son los planes de reactivación económica, hay que tener en cuenta que “un 70 % de las medidas se aprueban sin saber exactamente cual es su destino”.

Por su parte, la consultora británica Janus Henderson Investors, advierte que “a los bancos centrales no se les acaban las excusas que les dan los datos macroeconómicos para seguir endureciendo su política monetaria.

El crecimiento nominal del empleo sigue siendo muy fuerte, las tasas de desempleo están en mínimos históricos y la proporción de puestos vacantes frente a demandantes de empleo se mantiene cerca de máximos históricos.

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En consecuencia, la inflación salarial sigue afianzándose cada vez más. No hay más que ver las masivas oleadas de huelgas del sector servicios en el Reino Unido, o las cada vez más ambiciosas subidas salariales que piden los sindicatos alemanes. Para frenar el inicio de una espiral de precios y salarios, es probable que los bancos centrales acepten una recesión”.

El primer ministro holandés, por su parte, ha puesto el foco en las ayudas a las rentas más bajas, que no se pueden mantener a largo plazo porque los fondos se van a “subvencionar la energía de las familias mas desfavorecidas” y se deja de invertir en educación o innovación.

Asimismo, ha cuestionado también el pago de pensiones “en países como Francia o Italia”, que del mismo modo impiden que ciertos recursos se destinen a partidas más rentables a largo plazo.