El jefe del equipo de la OMS que investiga el origen de la pandemia en Wuhan calificó el jueves como “poco creíble” que el COVID-19 haya salido de un laboratorio, una tesis que sería un “excelente guión” para una película.

Peter Ben Embarek forma parte de la decena de investigadores de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que llegaron a China en enero para investigar la aparición del COVID-19.

El equipo visitó el Instituto de Virología de Wuhan desde donde, según algunas acusaciones y el propio expresidente estadounidense Donald Trump, habría salido el virus, accidentalmente o no.

Se trata del lugar más controvertido que ha visitado hasta ahora la delegación.

“Si empezamos a seguir y perseguir fantasmas aquí y allá, nunca llegaremos a ninguna parte”, dijo Ben Embarek por teléfono desde Pekín.

Sin embargo, la visita al Instituto fue “un paso importante [para] entender de dónde vienen estas historias”, según este especialista en seguridad alimentaria, que estuvo trabajando para la OMS en Pekín a principios de la década de 2010.

Sobre esas historias hay que ser capaces –agregó– de “explicar por qué algunas de ellas son totalmente irracionales, por qué algunas de ellas podrían tener sentido, y por qué algunas de ellas pueden ser explicadas o no”.

El Instituto de Virología de Wuhan cuenta desde 2012 con un laboratorio de alta seguridad P4 para patógenos muy peligrosos, que puede albergar cepas de virus como el del Ébola y que la OMS ha podido visitar.

Ben Embarek dijo que había mantenido “conversaciones muy francas” con sus interlocutores chinos.

Antes de dejar el cargo de jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo había vuelto a señalar con el dedo al Instituto a mediados de enero.

Sin embargo, hasta ahora no se han encontrado pruebas que apoyen esta hipótesis.