Luego del pánico causado en Estados Unidos por varios paquetes con artefactos explosivos, en su mayoría en contra de funcionarios demócratas activos en la vida pública, el presidente Donald Trump condenó los hechos, pero es blanco de críticas pues muchos aseguraron que lo hizo de una manera tibia y poco contundente.

“Solo quiero decirles que en estos tiempos tenemos que unirnos, tenemos que estar juntos y enviar un mensaje inequívoco muy claro: que los actos o las amenazas de violencia política de cualquier tipo no tienen lugar en los Estados Unidos de América», dijo el mandatario.

El primer lugar donde se prendieron las alarmas fue en la residencia, en Westchester, Nueva York, de la excandidata presidencial, Hilary Clinton, quien estaba en un evento de campaña en Florida y agradeció al Servicio Secreto por impedir que algo más grave ocurriera, pero manifestó su preocupación por la situación. 

“Muchos de ustedes han preguntado sobre mi familia y sobre mí, estoy muy agradecida. Estamos muy bien, gracias a los hombres y mujeres del Servicio Secreto que interceptaron el paquete. Pero es un momento preocupante, ¿no es así?, es un momento de profundas divisiones y tenemos que hacer todo lo posible para unir a nuestro país”.

Minutos después un segundo paquete enviado al correo del expresidente Brack Obama en su residencia de Washington, fue interceptado en un escaneo de rutina.

Más tarde los trabajadores de la cadena CNN tuvieron que ser evacuados del edificio Time Warner ante la alarma de un explosivo.

La escena fue transmitida en vivo con sus periodistas informando desde la calle, quienes confirmaron, que según las autoridades, el ataque iba dirigido al exdirector de la CIA, John Brennan; aunque no está claro el motivo por el que el dispositivo llegó al medio de comunicación.

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En seguida otro paquete disparó las alertas en el estado Florida, donde fueron evacuadas las oficinas de la representante demócrata Debbie Wasserman Schultz, tras recibir un paquete con las mismas características.

Mientras transcurría la jornada en la que las autoridades estuvieron en alerta, el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, reveló que a su oficina también llegó otro paquete sospechoso, aunque resultó ser una falsa alarma.

Y para completar el día, en las oficinas del congreso con sede en Capitol Height en el estado de Maryland, las fuerzas de seguridad detectaron un paquete sospechoso que iba dirigido a la congresista, también demócrata, Maxine Waters, una fiel opositora de Trump.

Todos los paquetes fueron enviados en sobres de manila con plástico de burbujas y son analizados en el laboratorio del FBI.