La hija menor del Rey de España es ahora una imputada por el sistema judicial de su país, que considera que ella fue pieza clave en la operación de lavado por la que se investiga a su esposo.

La infanta Cristina, hija menor del Rey Juan Carlos de España, séptima en la línea de sucesión a la corona, y quien fue imputada la semana pasada por los delitos de fraude fiscal y blanqueo de dinero, renunció al recurso de apelación y comparecerá voluntariamente ante un juez el próximo 8 de marzo en Palma de Mallorca, donde se investiga el caso.

A la Infanta e hija menor del Rey se le involucró en el proceso sobre la presunta corrupción del Instituto Nóos que presidió su esposo, el ex jugador olímpico Iñaki Urdangarin, a quien se le acusa de malversación de fondos públicos, evasión de impuestos, fraude fiscal y falsedad de documentos.

A los españoles les parece bien que la justicia actué en contra de la realeza como lo haría en contra de cualquier ciudadano de a pie.

“Siempre mejora estas cosas, saber que la justicia no se echa para atrás ante personalidades de este tipo”, afirma un ciudadano español.

Ainhoa, también de España reconoce que “Yo creo que también está implicada y que conocía perfectamente lo que estaba haciendo su marido”.

Mientras tanto la familia real guarda silencio. Los abogados de la infanta Cristina, dicen que la decisión de declarar ante el juez se tomó para no prolongar su proceso judicial.

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