Mientras el presidente de Estados Unidos insiste en vetar el ingreso de ciudadanos a su país y la restricción a la inversión en el exterior, su hijo Eric Trump, no tiene problema migratorio y viajó a Punta del Este, Uruguay, para revisar los progresos de su inversión en la Torre Trump que construye allí.

Eric maneja el conglomerado empresarial de su padre para evitar posibles conflictos de intereses durante su estancia en la Casa Blanca. Pero este viaje de negocios está en medio de la polémica, porque según reveló el The Washington Post, que accedió a las facturas del viaje, la seguridad del joven, por ser hijo del presidente, recae en el servicio secreto y se paga por las arcas públicas y costó 97.830 dólares.

Este valor fue por las habitaciones de los agentes que costaron 88.320 dólares, más 9.510 dólares para pagar el personal de la embajada estadounidense en Montevideo asignado para la seguridad de Eric Trump.

Mientras el mundo protesta contra las medidas migratorias del presidente estadounidense, él les baja el nivel diciendo que son pagas e insiste en mantener el veto a los ciudadanos de siete países, pese a la orden de revocar la medida emitida por el juez federal James Robart y ratificada por el comunicado en que el Departamento de Estado dijo que todo el que tenga visa será admitido en su ingreso a Estados Unidos.

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