Mientras muchas naciones ya han aprobado la adopción para parejas gay, países como Hungría anuncian la aprobación de una ley que «redefine la familia» y tiene como objetivo «proteger la familia».

El Parlamento húngaro aprobó varias leyes contra los grupos homosexuales y bisexuales, incluyendo una que consagra la noción tradicional de género en la Constitución y otra que prohíbe de facto la adopción para las parejas del mismo sexo.

El hecho ha conmocionado al mundo, ya que se venía considerando la década de mayor triunfo para las parejas del mismo sexo ante el reconocimiento de su unión y su posibilidad de tener los mismos derechos que cualquier otro matrimonio o unión libre.

Especialmente porque en este país, si bien no se permite el matrimonio, sí están absueltas las uniones civiles y, hasta estos días, estuvo también habilitada la opción de tener como tutores de niños adoptables a parejas gay.

Así, «la constitución húngara permitirá que solo las parejas casadas y las personas solteras a las que el Gobierno haya concedido un permiso especial puedan adoptar niños», señaló The Washington Post.

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Además, la misma normativa estableció que desde el nacimiento los niños deberán ser identificados con el género correspondiente a su sexo, negando por tanto la identidad de los menores transexuales.

La justificación

El cambio establece que «la madre es una mujer, el padre es un hombre», escribió la ministra de Justicia Judit Varga, en una publicación de Facebook.

La enmienda define el sexo como solo el del nacimiento y añade: «La educación se imparte de acuerdo con los valores basados en la identidad constitucional y la cultura cristiana» del país, según el sitio web oficial de la Asamblea.

Para el Gobierno húngaro, la enmienda es una necesidad de «proteger al niño de posibles interferencias ideológicas o biológicas» del mundo occidental moderno.

¿Hay hipocresía en el Gobierno de Hungría?

Desde mayo ya está legalmente prohibido registrar un cambio de sexo en el estado civil en este país centroeuropeo, miembro de la Unión Europea (UE), cuyo primer ministro Viktor Orban, que lleva diez años en el poder sin interrupción, promueve el «iliberalismo».

Sin embargo, en esta cruzada por defender los «valores cristianos» tradicionales, Viktor Orban se ha visto recientemente debilitado por el caso Jozsef Szajer. 

Según la agencia AFP, a finales de noviembre, este diputado europeo cercano a Orban fue sorprendido en una fiesta libertina gay, un caso que provocó protestas de la oposición y de la prensa independiente contra la hipocresía del gobierno húngaro.

Varias organizaciones internacionales (ONU, Consejo de Europa, OSCE, UE) acusan regularmente al jefe de gobierno de burlarse de los valores europeos.