La Conferencia Episcopal de Nicaragua aceptó ser mediador en la mesa de diálogo, entre el Gobierno y empresarios y otros grupos opositores, propuesta por el presidente Daniel Ortega.

Ante la grave situación que vive el país la institución puso una serie de requerimientos.

“Aunque Ortega anunció la derogación de la polémica reforma del seguro social y liberó a los detenidos, el descontento con el Gobierno sigue movilizando a todos los sectores de la población, que piden la salida del presidente y rechazan la represión policial”: dijo la iglesia de Nicaragua.  

«Queremos garantías de que los derechos humanos no serán reprimidos, así como las vidas de los estudiantes universitarios y de la sociedad civil”, expresó Edwin Gargache, manifestante.

Algunos senadores de Estados Unidos pidieron a la OEA investigar la violencia durante las marchas, que cumplen más de 8 días.