Hace tan solo cuatro semanas el icónico Museo Metropolitano, era visitado como un lugar turístico y de escape para los locales; pero allí, la ciudad de Nueva York registró su primer caso de coronavirus. Casi cinco días después el gobernador dio la instrucción de “permanencia en casa” con 11 excepciones que abarcan los servicios esenciales.

La medida que aún no genera sanciones al ciudadano de a pie, como en otros Estados, ha sido puesta a prueba en cuánto a la efectividad, pues a la fecha los contagios superan los 51 mil casos.

La ciudad que nunca duerme poco a poco va perdiendo su brillo, Times Square se encuentra vacío, Broadway no está abriendo sus puertas al público y aunque las luces se prenden a diario, la Gran Manzana no es el ícono que por años ha permanecido en la mente del mundo.

Elmo, uno de los personajes caracterizado en Times Square asegura que “no hay gente, mire, está todo vacío, no hay dinero para nada, ni para los negocios, para nadie.”

Pese a eso en algunas zonas de Nueva York aún se percibe movimiento, las restricciones sugeridas por autoridades locales no implican multas u otra especie de castigo. Después del invierno en Nueva York, el sol y las buenas temperaturas se han convertido en un gran enemigo de las instrucciones de autoridades locales. Permanecer en casa es un reto para los neoyorkinos, por eso hay escenarios en los que estar bajo el sol, no son negociables, así sea con tapabocas o guantes y frente a ello no hay remordimiento.

«Lo bueno que resulta de esto, si hay algo bueno, es ese sentimiento de camaradería entre toda la humanidad, la sensación de que todos estamos juntos en esto, todos tenemos que apoyarnos unos a otros», dice Leny, un residente Nueva York.

Aunque en general los residentes de la Gran Manzana tratan de mantener una buena actitud ante que «las autoridades digan que marzo fue difícil, pero abril será mucho peor», la incertidumbre es inevitable, especialmente en la economía del ciudadano de a pie, de aquellos que viven siendo trabajadores informales.

“Pues es que es la necesidad, hay que trabajar de una u de otra forma, hay que estar trabajando porque el Gobierno no da nada y ahora sí que los afectados somos nosotros los trabajadores”, indica Enrique, un inmigrante residente en Nueva York.

Un cheque de mil dólares, sería de gran ayuda para ellos, quien por ingreso calificaría para el alivio ofrecido por el gobierno federal a quienes devenguen menos de $75 mil dólares al año, pero en su caso no lo recibirá pues el beneficio es solo para aquellos que pagan impuestos con su seguro social, lo que significa, para personas legalmente documentadas.

Asegura Enrique que «trabajaba en un restaurant también y cerraron el restaurante y queda uno sin trabajo, queda uno fuera de los libros y no recibimos nada… nada de eso, no recibimos ningún beneficio nosotros”.

A diario, a las 7 de la noche, hora de la costa este de Estados Unidos, los neoyorkinos salen a sus ventanas a aplaudir y agradecer el servicio del sector salud que funcionando al 125% de su capacidad hace lo posible por atender la emergencia.

«Si los hospitales antes de esto estaban bajo estrés, pueden agregar a eso esta crisis, esos son los hospitales que esperaríamos ver luchando primero», sostiene Andrew Cuomo, gobernador de Nueva York.

Aunque hay suficientes camas para los enfermos, destaca el gobernador que no hay suficientes recursos ni trabajadores en el sector salud. La crisis es evidente y por ello autoridades locales insisten en recursos del gobierno federal.

Actualmente alrededor de los hospitales hay camiones congeladores en donde se conservan los cuerpos mientras se define si serán cremados o puestos en una fosa común.

Por lo pronto, médicos y enfermeras piden ayuda de quien la ofrezca para recibir recursos, pues hay hospitales en los que se les provee un tapabocas por semana, pese a que previas instrucciones de autoridades de salud indicaban que debían utilizar una por paciente.