La reina Isabel II fue aclamada el jueves por una inmensa multitud reunida en Londres para su “jubileo de platino”, las grandes celebraciones por sus 70 años de reinado destinadas a redorar la imagen de la monarquía en tiempos difíciles.

Vestida con abrigo y sombrero azul, la monarca apareció en el balcón del Palacio de Buckingham sonriente y de pie junto a su primo, el duque de Kent, coronel de la guardia escocesa, mientras 1.500 soldados, con bandas musicales y cientos de caballos, marchaban en el tradicional “Desfile del Estandarte”.

Organizado anualmente desde hace 250 años para conmemorar el cumpleaños oficial del monarca británico, este año coincidió con el inicio de los cuatro días de festejos por las siete décadas pasadas en el trono por Isabel II, coronada con solo 25 años y ahora afectada por creciente problemas de movilidad.

“Espero que los próximos días sean una oportunidad para reflexionar sobre todo lo que se ha logrado durante los últimos setenta años, mientras miramos al futuro con confianza y entusiasmo”, afirmó la reina en un mensaje divulgado antes de unas celebraciones.

Salvas de cañón y señales luminosas

Hasta hace poco, Isabel II saludaba a las tropas montada a caballo.

Pero este año, dados sus crecientes problemas de movilidad, fue remplazada por su heredero, el príncipe Carlos, que a sus 73 años va poco a poco asumiendo funciones en una progresiva transición que suscita dudas, debido a su menor popularidad en un momento en que la monarquía es criticada.

El acto debe terminar con unos 70 aviones de las fuerzas aéreas, incluida la patrulla acrobática Red Arrows, sobrevolando el palacio y una segunda aparición de la reina, flanqueada por los principales miembros de la familia real -incluidos los tres hijos pequeños de Guillermo y Catalina- para saludar a la multitud.

Las salvas de cañón resonarán en Londres y todo el Reino Unido en honor a la monarca que ha batido todos los récords de longevidad de un soberano británico.

Andrés, Enrique y Meghan

Evitando polémicas y tensiones en un evento que busca mejorar la imagen de la monarquía, no aparecerá en el balcón el príncipe Andrés, de 62 años, tercer hijo de la reina alejado de la vida pública por acusaciones de agresión sexual contra una menor en Estados Unidos.

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Tampoco lo harán el príncipe Enrique, de 37 años, y su esposa, la exactriz estadounidense Meghan Markle, que viajaron a Londres para los festejos. La pareja provocó un terremoto en la monarquía cuando en 2020 decidió distanciarse e irse a vivir a California, desde donde han criticado a la familia real.

Las celebraciones se prolongarán hasta el domingo con otro desfile, una misa de acción de gracias, carreras de caballos, un concierto pop y decenas de miles de pícnics y comidas al aire.