Cientos de miles de personas se congregaron en el centro de Teherán para rendir tributo al comandante Qasem Soleimaní, asesinado por Estados Unidos el pasado viernes, en un funeral que contó con la presencia del líder supremo, Alí Jameneí.

Hombres y mujeres, desde niños a ancianos gritaron «muerte a Estados Unidos, muerte a Israel, muerte a Al Saud (dinastía de Arabia Saudí)», mientras marchaban por la avenida Enghelab.

Los asistentes portaron carteles con la fotografía del comandante de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria con lemas como «dura venganza» o «el general de los corazones», así como banderas iraníes e iraquíes.

Los asistentes a las exequias también expresaron sus condolencias al líder supremo, Alí Jameneí, y aseguraron en sus cantos que están dispuestos a sacrificar su vida y la de su familia por él.