El primer ministro de Italia Giuseppe Conte declaró este lunes a todo el país en «zona roja», limitando los movimientos entre ciudades y las reuniones en espacios públicos.

El premier italiano anunció que extiende las medidas restrictivas que se estaban aplicando en el norte del país, especialmente en la región de la Lombardía, a todo el territorio, por lo que se restringen los movimientos en toda la península itálica, para intentar contener la expansión del coronavirus.

Conte explicó que «No habrá una zona roja, una zona restringida del país y otra no. Italia estará protegida en su conjunto. Se trata de evitar los movimientos en toda la península, con excepción de casos de necesidad, por motivos laborales o de salud.”

Paralelo a esta medida, el gobierno italiano también decretó este lunes la suspensión del campeonato de fútbol, horas después de que el Comité Olímpico Italiano (CONI) reclamase la paralización de «todas las actividades deportivas a todos los niveles» hasta el 3 de abril frente a la progresión del nuevo coronavirus.

El coronavirus en Italia ha causado ya 463 muertos y hay caso 8.000 personas contagiadas actualmente.

Italia desolada

Varias áreas del norte de Italia se despertaron este domingo bloqueadas después de que el gobierno decidiera aislar a más de 15 millones de personas para frenar la propagación del coronavirus, una medida excepcional que desconcierta y angustia entre otros a los habitantes de Milán, capital económica del país.

«Nos han catapultado a una situación de incertidumbre, de angustia», reconoce desde Milán Pina Antinucci, psicoanalista.

«Quisiera saber si estoy contagiada, que me hagan los análisis y saber si tengo ese huésped indeseado que ocupa nuestras casas, mentes y vidas», dice.

Como la mayoría de los milaneses, Antinucci reconoce que es un momento difícil para esa ciudad, motor económico del país, por lo que desde hace dos semanas trabaja por internet con sus pacientes.

La ciudad, que hoy disfrutaba de un sol agradable, estaba casi desierta, la poca gente que se atrevía a salir respetaba la distancia de más de un metro, algunos caminaban, otros corrían.

«Esta medida tenía que ser tomada antes. Aquí el comercio no se detiene nunca», comentó con tono pesimista Luigi, dueño de un restaurante, entrevistado por el noticiero de información continua RaiNews.