La empresa farmacéutica Johnson & Johnson anunció este jueves que solicitó a la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) una autorización para el uso de emergencia de su vacuna contra el COVID-19.

Si esta petición es aprobada, sería la tercera farmacéutica -después de Pfizer/BioNTech y de Moderna- en recibir una autorización para distribuir su vacuna en Estados Unidos, el país con más muertos por el COVID-19, 450.800 fallecidos.

El proceso puede durar un par de semanas mientras la FDA evalúa los datos de la eficacia del compuesto, que tiene ventajas logísticas, como que sólo es necesario administrar una dosis y que no requiere ser almacenado en congeladores especiales.

«Tras la autorización de nuestra vacuna en investigación contra el COVID-19 para su uso en emergencia, estamos listos para comenzar la distribución», indicó el director científico de la empresa.

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La FDA va a convocar a una comisión consultiva para analizar los datos de los estudios clínicos que debe sopesar si los beneficios de la vacuna superan los riesgos que implica su autorización.

El gigante farmacéutico divulgó la semana pasada los primeros resultados de los ensayos clínicos, que fueron realizados a 44.000 pacientes en ocho países.

La vacuna mostró una eficacia del 66 % con un tasa del 85 % a la hora de prevenir cuadros graves de la enfermedad. Pero el desglose de los datos mostraron que las pruebas fueron más eficaces en Estados Unidos (72 %) que en Sudáfrica (57 %), donde hay una cepa distinta del virus que es predominante.

Contrariamente a las vacunas de Pfizer y de Moderna que se basan en una innovadora técnica del ARN mensajero, la vacuna de «J&J» usa un vector viral debilitado para crear inmunidad. Este es el mismo proceso usado por las vacunas de AstraZeneca y Sputnik.