La situación a la que se enfrenta el mundo por la pandemia del COVID-19 ha generado todo tipo de temas en la sociedad, pero también ha logrado mostrar el lado bueno de los seres humanos.

Francisco Díaz Luzuriaga, es un joven de 29 años que nació con una atrofia muscular espinal, la cual es una «enfermedad que destruye progresivamente las neuronas motoras inferiores» y, debido a esto, tiene que usar un respirador artificial para ayudar al funcionamiento de sus pulmones.

En una entrevista para el diario La Nación, de Argentina, Díaz dice que la única manera que tiene para ayudar en esta crisis, es prestando su respirador a los centros de salud, «es un préstamo y no un regalo, porque a veces lo preciso«, asegura.

El respirador artificial que ofrece es modelo EOLE 3, y es el que usa cuando realiza sus viajes, en caso de emergencia.

Para este periodista su discapacidad nunca ha sido impedimento para realizar sus trabajos, viajes y tiempo en familia; labora en el Ministerio de Trabajo bajo la modalidad de teletrabajo y su mayor deseo es desempeñarse en el ámbito deportivo.