Keiko Fujimori, hija del expresidente peruano Alberto Fujimori (1990-2000) y líder del movimiento político fundado por su padre, salió este lunes en libertad por segunda vez en cinco meses después de que la Justicia revocase nuevamente la medida de prisión preventiva por presunto lavado de dinero.

Fujimori fue puesta en libertad condicional en el momento más crítico de la pandemia del Covid-19 en Perú, después de que denunciase el riesgo de contraer el coronavirus en la cárcel, igual que decenas de mujeres ancianas, embarazadas o con hijos menores de tres años con las que compartió reclusión en la misma cárcel.

Ante esta situación, la Segunda Sala Penal de Apelaciones Nacional Especializada en Delitos de Crimen Organizado otorgó el jueves la libertad condicional a Fujimori bajo fianza de 70.000 soles (más de 80 millones de pesos).

Según esa resolución, Fujimori deberá comparecer ante el juzgado una vez al mes, no cambiar de domicilio sin avisar antes al juez que tutela la investigación y no comunicarse con los demás imputados en la investigación.

Precisamente la razón por la que Fujimori estaba en prisión preventiva era el peligro de fuga y la obstrucción de la investigación tras reconocer varios testigos del caso que habían sido presionados para no declarar contra la máxima responsable del partido fujimorista.

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La heredera del expresidente Fujimori ingresó por primera vez en prisión preventiva a inicios de noviembre de 2018 y logró recuperar la libertad a finales de noviembre de 2019 gracias a una polémica decisión del Tribunal Constitucional, pero dos meses más tarde la Justicia ordenó que volviese a prisión provisional hasta este lunes.

Durante su tiempo encarcelada, Keiko perdió todo el poder político que tenía tras las elecciones de 2016, pues el Congreso que el fujimorismo dominaba con mayoría absoluta fue cerrado constitucionalmente por el presidente, Martín Vizcarra, y el capital electoral quedó reducido a una mínima fracción a causa de las serias acusaciones de corrupción.